viernes, 17 de julio de 2009

ALGUNAS IDEAS SOBRE LA PROBLEMÁTICA EDUCATIVA VENEZOLANA


VISION INICIAL

La problemática educativa venezolana se puede estudiar desde distintas perspectivas y visualizando diversas dimensiones. Una de esas dimensiones se corresponde con el proceso de enseñanza-aprendizaje que se lleva a cabo actualmente en el país. Desde la escuela básica y diversificada hasta el nivel de educación superior, este discurrir educativo se caracteriza por ser un proceso memorístico, superficial, rutinario, fragmentado, descontextualizado, casi siempre disciplinar y, entre otras cosas, desvinculado con la realidad.

Los procesos educativos que se desarrollan en Venezuela se centran en la superficialidad con poco o sin ningún impacto real en la vida cotidiana del venezolano. El educador, por lo general, domina todo el proceso imponiendo sus ideas de manera abierta o velada. El proceso de aprendizaje es pasivo dado que ocurre bajo el control del docente con conclusiones preestablecidas y sin mayor oportunidad de expresar creatividad e ideas propias del estudiante.

Dentro de este contexto, la actividad del estudiante está dirigida a “portarse bien” más que a producir conocimientos desde su perspectiva y a su propio ritmo lo cual permite que la actividad educativa pueda ser calificada de pasiva e improductiva. El estudiante al no poder participar de manera activa pierde interés y dirige su atención a desear que llegue la hora del receso.

Los medios de comunicación y de información presentan actividades mucho más atractivas que las clases que se imparten en las instituciones educativas. Chatear, navegar en internet, enviar y recibir mensajes de texto ocupan gran parte del tiempo de los jóvenes. El docente no parece capaz de poder utilizar estos recursos en las actividades de aprendizaje tanto dentro como fuera del aula.

Por todo lo antes dicho se hace necesario iniciar un conjunto de investigaciones tendentes a determinar los elementos dinamizadores que inserten al estudiante, de manera responsable, en su propio proceso de aprendizaje conciente de los procesos cognitivos que genera y que permita visualizar al docente como un orientador y organizador de situaciones de aprendizaje y no como el dueño de la verdad única.

TAREAS POR CUMPLIR

En ese sentido se proponen una serie de temas que giran alrededor de lo planteado supra:
1. Los procesos cognitivos relacionados con actividades creativas desarrolladas dentro y fuera del ambiente escolar.
2. La toma de decisiones en el ámbito académico desde la perspectiva de la biología del amor.
3. La producción de saberes desde la biología del conocimiento
4. Desde el ser al hacer: una visión curioepistemológica.
5. La observación de segundo orden en los procesos investigativos del estudiante universitario.
6. La actitud científica en la producción de conocimientos vinculada con la interrelación entre el orientador de procesos de aprendizaje y los participantes desde una perspectiva crítica.
7. El uso de las Tecnologías de Sexto Sentido como elemento potenciador de decisiones eco-responsables.
8. El uso de las Tecnologías de Sexto Sentido en la generación de procesos cognitivos de orden superior desde la perspectiva de la Pedagogía de la Autonomía.
9. El estudiante como centro del proceso educativo de la Universidad venezolana.
10. La evaluación creativa como instrumento liberador del estudiante universitario.

SUEÑO INCONCLUSO

La educación venezolana requiere dar pasos hacia un diseño más humano y más global donde el futuro docente descubra el ser y el deber ser de la escuela de nuestros tiempos. Es imperativo plantear una educación de calidad, que permita la atención de los estudiantes dentro de un sistema educativo que los forme para el ejercicio de la ciudadanía y para el disfrute de una vida cada vez más satisfactoria, que llegue a proporcionarles mayores niveles de libertad y de felicidad dentro de un proceso democrático dentro del planteamiento de Maturana en su obra “La democracia es una obra de arte”. Para hacer de este sueño una realidad, el Estado venezolano debe encontrar el camino de la equidad del sistema escolar, profundizando en la calidad y el libre acceso sin discriminación alguna.
La escuela que requiere la Venezuela de hoy debe estar fundamentada en un modo de convivir democrático y abierto a todas las corrientes del pensamiento de forma tal que el estudiante pueda formar su visión de mundo en coordinación con sus pares en aproximaciones transdisciplinares.
Las emociones que contextualizan una educación para la ciudadanía gira alrededor del amor, la responsabilidad y la producción de conocimiento y saberes de impacto social. Un proceso educativo que tenga como fundamento los elementos señalados supra permitiría la inclusión efectiva del otro lo cual impulsaría la construcción de la democracia como un proceso complejo e imbricado al desarrollo humano. Un proceso de esta magnitud tiene necesariamente que ser un proyecto común que permita configurar el propio hacer dentro del marco de la intersubjetividad y de la participación desde una perspectiva de la horizontalidad en la teoría y en la praxis.
El proceso educativo que se propone no se concentra en la escuela o en las universidades sino que impregna la cotidianidad del venezolano donde cada acto realizado puede convertirse en una situación de aprendizaje que permita potenciar el desarrollo cognitivo intersubjetivo con una lógica configuracional y abierta la creatividad, a la posibilidad del pensamiento universal y libre.
Un proceso como éste es necesariamente un derecho humano que debe apuntar a la ruptura de la estructura patriarcal y hegemónica para darle paso a un transcurso matrístico, de libertad y de amor (nuevamente en el decir de Maturana). La educación y sus efectos de configuración cognitiva debe superar el nivel meramente teórico hasta formarse como modo de vida; que transcienda el nivel meramente discursivo e impactar el hacer y la cotidianeidad. En pocas palabras, el proceso de ciudadanía se concreta en un ocurrir que implica la realización de un ser humano como persona que se construye en libertad y coadyuva la construcción del otro en el mismo contexto de autonomía.
La universidad en este contexto ser perfila como un espacio relacional donde ocurre la inspiración por el vivir autonómico en un contexto ético. Finalmente, el elemento ecológico como consubstancial al espacio relacional y organizador de conocimientos que permita rescatar el vínculo amoroso con nuestro entorno para luego consolidarlo a nivel interno e intersubjetivo.
¿Qué persona se deriva de un proceso formador de ciudadanía con las características señaladas anteriormente?
Una persona en quien la humildad es el centro de su experiencia intersubjetiva quien genera un pensar ético y rigurosamente metódico. Un ser social que argumenta para convencer con el poder de la palabra y de sus obras. La sindéresis caracteriza el trato con el otro; es decir, respeta la otredad asumiendo el riesgo de tener un pensar y pensamientos propios. Una persona que crea sociedad y convivencia como un acto de comunicación coparticipando dialógicamente en comunidad. Una persona nacida en esta perspectiva se permite pensar de manera multidimensional estableciendo la relación y el contexto como un sexto sentido viviendo la incertidumbre de manera compleja para generar aprendizajes críticos y conocimientos configuracionales dentro del marco problematizador haciendo visible lo visible que por visible no se ve.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Bórquez R. (2006) Pedagogía Crítica. Editorial Trillas. Caracas, Venezuela.

Maturana, H. (s/f) La democracia es una obra de arte. Cooperativa Editorial Magisterio. Colombia.

Morin, E. y otros (2003) Educar en la era planetaria. Colección Libertad y Cambio. Barcelona, España.

Freire, P. (2003) Pedagogía de la Autonomía. Siglo Veintiuno Argentina. Buenos Aires, Argentina.

Ruiz, A y otros (2001) Vínculo Docencia-Investigación para una Formación Integral. Editorial Plaza y Valdés. México.

No hay comentarios:

Publicar un comentario